miércoles, 25 de junio de 2014

El manejo responsable de desechos no solo es ético, también deja dinero

Si bien ser responsable es un valor ético, también puede ser rentable y contribuye a la eficiencia en los procesos industriales.

El manejo responsable de los desechos no solo puede considerarse como una práctica admirable de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) o una excelente costumbre institucional, estatal o ciudadana, también es rentable y puede dejar muy buenos retornos para quienes lo cultivan con una cultura constante y sostenible en el tiempo.

Hablamos del manejo adecuado de residuos de papel, plástico, vidrio y desechos industriales en general. Recientemente también se habla del buen manejo de equipos electrónicos como uno de los de mayor impacto ambiental, pues al final ese es el objetivo principal del manejo ético de residuos, la protección ambiental. Aunque esto no excluye el retorno de una ganancia monetaria que se obtiene tanto al reciclar como al mejorar procesos y lograr eficiencias en la producción, para industrias de todo tamaño.

Los aparatos electrónicos resultan indispensables en la vida cotidiana de miles de millones de personas, así como en la realización de negocios alrededor del mundo. Sin embargo, al desecharlos y tratarlos inadecuadamente, muchos de ellos liberan sustancias altamente tóxicas que contienen desde su fabricación, como el plomo y el mercurio, con lo que resultan perjudiciales tanto para seres humanos como para el medio ambiente en general.

Por ejemplo, según datos de la empresa costarricense Solirsa, especialista en reciclaje de electrónicos, los metales internos de un teléfono celular tirado a la basura pueden contaminar hasta 167.000 litros de agua, suficientes para abastecer a 850 personas por un día.

En Centroamérica han surgido diversos emprendimientos alrededor del manejo responsable de residuos. Es una cultura a todo nivel de industria y tamaño de compañías, donde la eficiencia va de la mano de la producción y deja un doble beneficio, al abonar a la buena imagen de las organizaciones que son responsables con el medio ambiente, como también al retornar ganancias en forma de ahorros o eficiencias.

En ese sentido, Iberia compartió a mediados de este junio un comunicado en el que titulaba “¿cómo se pinta un avión en menos de dos minutos?”, pero que no solo comunicaba un tema simple de color, sino que también explicaba, cómo con un nuevo sistema, solo se aplica una capa de pintura que hace que el avión sea más ligero, consuma menos combustible y emita menos dióxido de carbono (CO2, uno de los principales precursores del efecto invernadero en el planeta).

También empresas globales como Unilever se comprometen cada vez más y certifican sus plantas al alcanzar el 100% de reciclaje de sus desechos, esto significa que ya no envían residuos a rellenos sanitarios y se recicla, inclusive, la materia orgánica que se destina como abono, por medio del proceso de compostaje.

Al final, son muchas las iniciativas en el mundo entero y en cada país, pero el compromiso mayor a corto y mediano plazo es que estas y otras iniciativas sean parte de políticas de país y que todos, ciudadanos, empresarios y gobiernos, vayan en el mismo rumbo del manejo responsable de desechos.

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